¿Te sienta mal el café? Pásate al té y disfruta de sus beneficios

Es indiscutible que por las mañanas necesitamos un poco de ayuda extra para empezar el día y, por lo tanto, en nuestro desayuno no puede faltar un té o un café. Sin embargo, a veces dudamos de cuál será mejor para nuestro organismo y qué opción debemos escoger para ser lo más eficaces posible a lo largo del día (incluso puede ser que te sienta mal el café). En este post te desvelo algunas de estas claves.

De dónde vienen el té y el café

 Antes de saber cuál nos conviene más ingerir, vamos a conocer un poco más sobre las dos plantas que nos proporcionan esas bebidas reconfortantes de las que tanto disfrutamos.

El té proviene de la llamada popularmente Planta del Té, cuyo nombre científico es Camella Sinensis. Es una planta originaria de China de la que utilizamos principalmente las hojas. Éstas, tras pasar por diversos procesos, darán lugar a los diferentes tipos de tés: té blanco, verde, azul u oolong, negro y rojo o pu-erh, su variedad más conocida. La infusión de estas hojas tratadas se denomina también té.

La concentración de cafeína (o teína, ya que nos referimos a la planta del té), dependerá de las hojas escogidas, su posterior tratamiento y su preparación.

El café proviene de la planta Coffea Arabica, originaria de Etiopía pero utilizada principalmente por los árabes desde hace más de mil años y extendida al resto del mundo por éstos. Sin embargo, en la actualidad el país que concentra la mayoría de la producción mundial es Brasil, pues la planta del café crece mejor en ambientes tropicales. La bebida que llamamos café proviene de tostar los granos de la Coffea Arabica para posteriormente molerlos. Consumido sólo, con leche o azúcar, en algunos países existen variedades que son tostadas con azúcar, lo que se denomina café torrefacto.

¿Es mejor la teína o la cafeína?

 Ahora sí, ¿qué infusión deberíamos tomar? ¿Qué es más sano, la teína o la cafeína?

Ambas plantas contienen diversos compuestos químicos que las dotan de sus características y beneficios. Dependiendo de cómo y dónde hayan sido cultivadas, así como del tratamiento recibido posteriormente a la recolección, contendrán una mayor o menor concentración de estos compuestos.

Los compuestos que nos interesan de cada una ahora mismo son la teína y la cafeína. Ambos son potentes estimulantes que actúan directamente sobre nuestro sistema nervioso central.

¿Qué diferencia hay?

Pues a nivel molecular absolutamente ninguna. Lo que denominamos teína y lo que denominamos cafeína son exactamente la misma molécula, también presente en otras plantas como el mate y el guaraná, entre otras.

Entonces, la respuesta exacta a nuestra pregunta sería que ninguna es mejor que la otra, pero existen otros condicionantes que pueden hacer que nos decantemos por el té o el café. Y es que es la combinación de este alcaloide con los otros compuestos que contiene cada planta lo que produce distintos efectos en nuestro organismo. Es por ello por lo que popularmente hablamos de teína o cafeína como si se tratase de elementos distintos.

¿Qué efectos tienen la teína y la cafeína sobre nuestro organismo?

 Ambos compuestos van a actuar directamente sobre nuestro sistema nervioso central, estimulándolo. Gracias a ello reduciremos la fatiga y aumentará nuestra concentración, por lo que podemos tomar indistintamente café o té a primera hora de la mañana: ambos nos ayudarán a terminar de despejarnos, aportándonos energía y agudizarán nuestra atención para enfrentarnos a los quehaceres diarios.

El café y cafeína

En el caso del café, éste contiene mucha más cafeína que el té: una taza de café contendrá unos 100 mg de cafeína frente a los 50 mg que puede contener una taza de té negro, el más concentrado en teína. El café mejora nuestras conexiones neuronales, es un excelente antidepresivo y contiene antioxidantes que nos ayudarán a regular los niveles de azúcar en sangre. Si deseamos un café muy cargado, deberemos elegir granos menos tostados, el denominado “café de desayuno”. A menor tueste, mayor cantidad de cafeína también.

La cantidad más concentrada de cafeína del café junto con su rápida liberación y la absorción por parte de nuestro organismo, nos despeja mucho antes que el té, pero el efecto dura menos tiempo y, sobre todo, debemos tener en cuenta que puede llegar a afectar a nuestro corazón, ya que la liberación de cafeína se realiza de una manera abrupta.

El té y la teína

En las hojas de té no hay tanta cantidad de cafeína como en los granos de café, pero si no necesitamos un aporte elevado de energía inmediata o si no queremos sobrecargar nuestro corazón, por encima del café, el té será nuestro mejor aliado a primera hora de la mañana. Además, el té posee multitud de propiedades: ayuda en nuestra salud cardiovascular, previene múltiples enfermedades y los antioxidantes naturalmente presentes en él nos mantienen jóvenes, ya que previenen la acción de los radicales libres.

Dependiendo del tratamiento al que hayan sido sometidas las hojas de la planta del té, la concentración de cafeína será mayor o menor: popularmente, se cree que el té negro y el rojo son los que contienen una mayor concentración de cafeína debido a su proceso de fermentación. Sin embargo, también el té blanco puede llegar a tener una alta cantidad de cafeína, ya que está hecho con los brotes más jóvenes de la planta y es en éstos donde se concentra la cafeína.

También dependiendo de su preparación, un té puede tener mayor o menor concentración de teína: a mayor temperatura del agua y mayor tiempo de infusión, mayor será la cafeína presente en el té.

L-teanina, ¿qué es y cómo nos afecta?

Si elegimos el té para despertarnos, la liberación de la teína en nuestro organismo será más lenta debido a que junto con las moléculas de teína se encuentra uno de los compuestos más importantes del té, la L-teanina. Nuestro organismo debe romper esta conexión entre ambos compuestos para poder absorberlo, por lo que tardará más tiempo que con el café, donde las moléculas de cafeína no están ligadas a ningún otro compuesto.

La L-teanina, además, es  un aminoácido esencial para nuestras neuronas que funciona como neurotransmisor, ayudándonos a estar más concentrados. Al tratarse de un calmante natural, contrarrestará el efecto excitante de la teína sin disminuir nuestra atención y concentración.

Por lo tanto, si consumimos té el efecto de la teína será mucho más leve sobre nuestro organismo en un primer momento, ya que la L-teanina impedirá su absorción inmediata, sin embargo irá liberándola paulatinamente, por lo que el efecto perdurará más en el tiempo y nos mantendremos despejados y concentrados a lo largo del día durante más horas. Por lo tanto, si nos decidimos a tomar té, no elevaremos bruscamente nuestra presión arterial ni estresaremos nuestro corazón, como ocurre con el café.

¿Te decantas por el té?

Si estás buscando un té que te despierte como el café pero sin los efectos nocivos de éste sobre el corazón, te aconsejamos ingerir té negro o té rojo. Entre otras propiedades, el té negro es altamente saciante, por lo que te sentirás lleno durante más tiempo sin necesidad de picar entre horas.

Si te decantas por el té rojo, agradecerás su capacidad quema-grasas, por lo que también te ayudará si estás luchando contra el peso. Tanto el té negro como el té rojo son perfectos para mezclar con leche, por lo que pueden sustituir a cualquier café.

Sin embargo, si no necesitas un aporte inmediato de energía y estás buscando los efectos estimulantes del té pero potenciando la concentración y la calma, te aconsejamos que empieces tus mañanas con té verde, ya que tiene una mayor concentración de L-teanina. Al ser su concentración en teína menor, siempre puedes disfrutar de una segunda taza después de comer sin miedo a que te desvele. Puedes aprender más sobre el té verde y sus propiedades en nuestro artículo sobre el té verde.

Y recuerda, como medida preventiva, no debes superar las 4 tazas de té diarias ya que, como hemos comentado anteriormente, la ingesta diaria recomendada de cafeína/teína es de 300 mg.

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Ahora sí, pon agua a hervir y…¡feliz taza!

4 comentarios en “¿Te sienta mal el café? Pásate al té y disfruta de sus beneficios”

    • Gracias por tu comentario David.
      El té acaba enganchando, ya verás como dentro de poco no te costará esfuerzo sustituir el café por el té 🙂

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